jueves, 26 de marzo de 2015

Locutores y Radios


Locutores y radios

Se me quiebra la voz cuando menciono a las radios mineras que la cursilería llamaba alternativas

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Mansilla Torres
00:08 / 25 de marzo de 2015
En el principio fue el Verbo y luego el hombre que articuló la vida en la palabra, que conjugó los tiempos y los modos de existir y morir en cuerpo y alma cuando el destino de uno es el de todos. La gente y el lenguaje, consagrados en la emisión que junta o que separa; el locutor de la memoria envuelta en buena voz y en sintonía con la verdad ofrecida al oyente que lo tiene por juez, maestro, cura o policía.
Por no decir los nombres de cien voces, gente de locución bien educada, caballeros y damas de la radio, he de mentar algunas estaciones de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Radios que fueron favoritas en el dial de las orientaciones sin el amarillismo ramplón y vanidoso que hoy hace oposición porque le ordenan. 
Remembranza injusta e incompleta: en La Paz, Altiplano, Illimani, Nueva América, Méndez, Fides, La Cruz del Sur, Panamericana, El Cóndor y Progreso. Nacional y Litoral en Cochabamba. Indoamérica en Potosí, Universidad de Oruro, Grigotá en Santa Cruz, La Plata en Sucre, Pío XII de Siglo XX y otras veinte que la amable nostalgia difumina.

Se me quiebra la voz cuando menciono a las radios mineras que la cursilería llamaba alternativas. Eran auténticas, vitales y potentes con sus 300 watios de onda larga. Esas radios templaban su palabra en las vetas de estaño, plata y cobre. Sus locutores eran sostenidos con el pobre jornal de los mineros. Y los operadores de consola lograban dar sonido con los alambritos de su inventiva. La epopeya del alma sobre el cuerpo.
La Voz del Minero en Siglo XX, Nacional de Huanuni, San José de Oruro, Vanguardia de Colquiri, 21 de Diciembre de Catavi, Siete Suyos, Ánimas y Chorolque en el sur potosino, Milluni, Viloco, Santa Fe, Corocoro y Kami. Todo el odio oficial sobre esas radios, ilegales, bandidas, comunistas, por ser el eco de los proletarios.
Combatientes y altivas afrontaron las bombas, las insidias y metralla de los nacionalistas traidores; las torvas dictaduras militares y los demás cafichos del imperio. Esas radios ganaron batallas al olvido y tienen sintonía en nuestra gratitud de bolivianos. Porque al final, como fue en el principio, sobre la tierra y su ordenado caos estará el Verbo y su voz remecida con las gestas de nombres, fechas, sitios, precisión del dial y mil programas de eventos que se ligan al recuerdo, quiero decir la vida.

sábado, 7 de marzo de 2015

Mujer boliviana recibirá premio de manos de Michelle Obama

Julieta Montaño, abogada boliviana y defensora de los derechos humanos, será galardonada con el premio Mujeres de Coraje en Estados Unidos
Mujer boliviana recibirá premio de manos de Michelle Obama
Julieta Montaño será galardonada por su trabajo en defensa de los derechos humanos. Es la única latinoamericana que este año recibirá la distinción "Mujeres de Coraje"
La abogada boliviana, exdiputada, exvicepresidenta de Derechos Humanos y luchadora por los derechos de la mujer, Julieta Montaño, recibirá un importante premio internacional de manos de la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, este jueves en Washington, informó la Embajada de ese país.

El galardón se denomina "Mujeres de Coraje" y lo entrega la Secretaría de Estado (cancillería) de EEUU.

Este año, el premio "será concedido a diez mujeres extraordinarias de diez diferentes países", informó un comunicado de prensa de la embajada. Montaño es la única mujer premiada de América Latina

Además de Michelle Obama, también entregará los galardones laVicesecretaria de Estado, Heather Higginbottom.

Montaño es militante de ideas de izquierda. Fue integrante del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) en Bolivia y durante las dictaduras fue perseguida, apresada y secuestrada junto a su hija recién nacida. En Washington criticó a gobiernos anteriores debido a violaciones a los derechos humanos.

Preocupación por Bolivia 

EL DEBER entrevistó a Julieta Montaño en enero de 2013. En aquella oportunidad se le consultó sobre su opinión de la actual situación de los derechos humanos en Bolivia. Esta fue su respuesta:

"Hay un avasallamiento permanente a los derechos humanos, un desprecio por la dignidad humana. Hay manipulación de la justicia y desconocimiento de lo que es la institucionalidad democrática. Creo que Bolivia ha retrocedido mucho", dijo.

Montaño fue responsable de un informe sobre derechos humanos en 2013 en Bolivia en el cual mencionó atentados a las libertades individualesy violaciones al debido proceso.

El premio Mujeres de Coraje

El premio que recibirá fue establecido en 2007, en celebración del Día Internacional de la Mujer y honra a mujeres de todo el mundo que han demostrado "un valor excepcional y liderazgo en la defensa de los derechos humanos, la igualdad de las mujeres y el progreso social", agrega el comunicado.

Esta abogada fue parte de la fundación de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, fundadora del Comité de América Latinay el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) e integrante de varias entidades de defensa de los derechos de la mujer, como la Oficina Jurídica para la Mujer, una ONG que ella fundó en La Paz.

La abogada tiene un doctorado en Derechos Humanos y Desarrollo por la Universidad española Pablo de Olavide. Posee dos maestrías, una en Teorías Críticas del Derecho y la Democracia, por la Universidad de Andalucía, y otra en Ciencia Política entregada por la Universidad de San Simón de Cochabamba.

JULIETA  MONTAÑO SALVATIERRA

DIRECTORA DE LA OFICINA JURÍDICA DE LA MUJER (OJM) 

“Evo y Percy reflejan la mentalidad patriarcal boliviana”

La activista de los derechos de las mujeres recibió ayer el premio Mujeres de Coraje, de manos de Michelle Obama, la esposa del presidente de Estados Unidos. Destacan su labor contra los feminicidios y contra la violencia machista que afecta a millones de féminas bolivianas


“En Bolivia somos campeones en aprobar leyes que después no aplicamos ni cumplimos”, alerta Julieta Montaño

JOHNNY AUZA
WASHINGTON D.C. / ESP. PARA EL DEBER
Michelle Obama otorgó ayer el premio Mujeres de Coraje a 10 activistas y luchadoras por los derechos humanos de diversos países del mundo. Entre ellas estuvo la boliviana Julieta Montaño Salvatierra, directora de la Oficina Jurídica de la Mujer (OJM), con sede en Cochabamba.

Desde allí defiende los derechos humanos de las féminas bolivianas y combate la cultura del machismo, todavía tan arraigada en el país. Abogada de profesión, dedicada desde hace más de 40 años a esta cruzada, Julieta Montaño continúa definiéndose como militante de izquierda, aquella izquierda tradicional, la de la segunda mitad del siglo pasado, que nada tiene que ver con la ‘distorsión’ del llamado neosocialismo del siglo XXI. A pocas horas de recibir el premio y luego de una jornada agotadora e intensa, casi a la media noche, Montaño tuvo la gentileza de acceder a dialogar con EL DEBER. 

_¿Qué significa este premio que le será entregado en el Departamento de Estado, particularmente bajo la óptica de su militancia de izquierda?

Para mí este premio significa un hito en ese largo camino y, además, significa también una afirmación de que mis ideales no están equivocados y que son ideales de la humanidad, más allá de la doctrina y más allá de la posición política que se pueda tener.
Evidentemente, mis ideas son lo que podríamos llamar de izquierda porque en esas épocas todos los que apostábamos por la justicia social, por la transformación de la sociedad, hacia una sociedad más justa, éramos señalados como de izquierda y nos asumíamos como de izquierda, y creo que eso no ha cambiado para mí y no va a cambiar tampoco. Sigo pensando que este mundo es injusto, este mundo ha distribuido muy mal la riqueza. En este mundo la injusticia contra los que tienen menos, la injusticia contra los que están en una situación de desventaja es permanente. 
Mi vida entera yo la he dedicado siempre al tema de los derechos humanos. Mi defensa ha sido siempre por la dignidad humana y muy particularmente de las mujeres.

_Las mujeres en Bolivia enfrentan una situación muy difícil. Un fenómeno recurrente, el feminicidio; la violencia sexual que involucra los derechos reproductivos y un abandono de los principios de igualdad de género. Un estado de indefensión de la mujer en una sociedad expresada a través de la voz masculina…

En Bolivia hemos tenido un proceso tremendamente fértil para la aprobación de leyes. Nos hemos hecho campeones en la aprobación de leyes, todas ellas de protección de los derechos de las mujeres, pero de lo que nos hemos olvidado es que esas leyes hay que implementarlas, que esas leyes requieren de una institucionalidad seria, de una institucionalidad autónoma e independiente y, sobre todo, que para el ejercicio de los derechos de las mujeres o de cualquier otro colectivo, se requiere de una justicia que esté siempre lista para poder resolver los conflictos que se presentan.

En nuestro país, que lamentablemente estamos ostentando el primer lugar en violencia sexual en América Latina y el segundo en violencia en general, realmente lo que sucede es que, leyes podemos tener, desde las más hermosas, las mejor declaradas pero que, sin embargo, no hay voluntad política para poder hacer realidad las instituciones que se crean para esas leyes. 
Por ejemplo, se ha prometido con la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia) la creación de los juzgados y las fiscalías especializadas. 

Realmente es una especie de broma de mal gusto la que hace el Concejo de la Magistratura cuando nombra, por decir, para Cochabamba, una jueza especializada en violencia, pero también en corrupción, que la pobre, en un mes, llega a acumular 800 causas por violencia y 400 causas por corrupción. Eso es una indicación a que no se resuelva el problema. Asímismo sucede con las fiscalías, que tampoco hay el número de fiscales suficiente como para que puedan encarar con seriedad este problema y lo que hay es que seguimos sumando el número de muertes.

_El mismo presidente Morales se ha visto en varias situaciones en las que ha exhibido una falta de cuidado, por decir lo menos, en el respeto a la mujer. Las virales coplas sexistas, el tema del cuartel como tabla de salvación ante una paternidad no planificada y otros... ¿Qué opinión tiene al respecto?

El presidente Evo Morales lo que hace es reflejar de muy mala manera la mentalidad de la mayoría de los hombres en Bolivia, esa mentalidad patriarcal que se refleja en conductas machistas. Finalmente, quienes hacen opinión pública debe-rían combatirlas y la verdad que las autoridades en general y, con mayor razón, el presidente del Estado, tendría que ser el ciudadano número uno en dar ejemplo del respeto a la mujer y de cuestionamiento a los comportamientos machistas, pero, bueno, parecería que es mucho más fuerte que el consciente, el subconsciente patriarcal y machista. 

_¿Qué piensa del caso Percy Fernández, exalcalde de Santa Cruz? 

Realmente el Sr. Percy Fernández lo que nos ha demostrado es que tiene un soberano desprecio por la dignidad femenina y que, para él, las mujeres son nada más que objetos que puede ofender no solo verbalmente, sino gestualmente, inclusive físicamente; que puede agredir y lo triste y lamentable es que todavía existan colectivos de mujeres seguidoras de un sujeto que en este momento debería haber sido procesado.


_¿Qué común denominador existe entre esta izquierda de la que usted es militante y el llamado neosocialismo del siglo XXI?

Lamentablemente, existen esos malos entendidos, estas distorsiones que hay de la búsqueda que tienen los pueblos de justicia social de esa lucha que tienen los pueblos por la igualdad, y que tristemente aparecen corrientes que distorsionan esa demanda de los pueblos, una demanda que es absolutamente legítima y que es una demanda que debería ser satisfecha por quienes asumen los gobiernos ostentando esas banderas, levantan esas banderas y una vez llegado al Gobierno olvidan y se convierten más bien en negadores de los derechos humanos y negadores de la dignidad humana; y con una mirada absolutamente parcial, solo hay algunos que pueden ser considerados humanos y los otros queno no son considerados seres humanos.

_¿Cuál es su lectura de la versión boliviana de ese neosocialismo? 

El pueblo boliviano durante toda su historia ha luchado siempre contra toda forma de dictadura, contra toda forma de discriminación y su aspiración ha sido y sigue siendo construir una sociedad democrática, una sociedad en la que se respete el Estado de derecho; lamentablemente, quienes a su turno han ido gobernando nuestro país se han hecho del Gobierno, se han hecho del poder, reivindicando esas banderas y, sin embargo, llegado el momento terminan siempre traicionando eso.

Realmente yo creo que lo que le pasa al pueblo boliviano es que vive de engaño en engaño, porque van levantando banderas antidiscriminatorias, banderas de justicia y cuando tienen la oportunidad de realmente responder a esas expectativas, lo que hacen es absolutamente lo contrario y lo que está sucediendo en nuestro país es eso. 

El hecho de no tener un Estado de derecho consolidado con la independencia de poderes, con el respeto a la diversidad de opiniones políticas, el debate democrático que nos ayude a resolver los grandes problemas del país, nos está demostrando que la democracia no pasa de ser un discurso y los derechos humanos también vienen a ser simplemente un instrumento para algunos, cuando se trata de defender sus derechos y para otros no hay ningún escrúpulo en pisotearlos






Fuente: EL DEBER / Santa Cruz / Bolivia.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Triunfo de la muerte


 Cinco días y seis noches de pestilencia. De  tos maldita que flagela la laringe, de flema que se mete como un turbión de lodo  y piedras a los oídos. De rollos y rollos de papel
higiénico por todo el departamento como un camposanto luego de una apocalíptica batalla viral. Dolor de cabeza de pesadilla, ojos inyectados en sangre y sudor a chorros por todos los poros  del cuerpo. Entiendo porque Bedrich Smetana se volvió loco en esta ciudad luego de gripes y resfríos sin curar que finalmente lo dejaron sordo. Pero son felizmente otros tiempos, la medicina ha evolucionado  y la atención medica es
además un derecho al alcance de todos. Por lo menos así lo creía.
El tiempo

Me voy  al "akut" para pedir ayuda a un medico. Luego de una larga espera en el salón y el obligatorio pago de cien coronas paso al consultorio mientras  todavía toso y me limpio las narices. La doctora que me atiende me pregunta que es lo que tengo y le digo:  síntomas. Luego de un examen de tres segundos, uno en la espalda, otro en el corazón y el último en la garganta,  me dice que tengo un simple, vulgar, ordinario  resfrío pues todo se ve bien. Luego se levanta como un Coloso de Rodas frente a mi con los brazos  cruzados y me pregunta a bocajarro  que es lo que realmente quiero, ¿quizás un certificado medico para quedarme en casa unos días mas y no asistir al trabajo?

No entiendo nada pues me encuentro de pronto en una comisaría policial y no en un centro médico. Soy el criminal que he llegado hasta allí solo para mentirle en la cara a la galena.
 - Lo único que quiero es estar en buenas condiciones para trabajar mañana, así de simple, le digo. 

Con andariveles. Hacia donde?

Finalmente me dice que lo único que puede hacer es recetar, si así lo deseo, un jarabe de mierda para la tos y punto,  y que soy bienvenido de todo corazón la próxima vez,  entendiéndose por ello solamente cuando llegue arrastrándome y no de dos pies.  - No gracias, ni muerto le digo en mi idioma mientras salgo apresurado de allá y el reloj marca once segundos después de mi entrada al cubículo.
Nada raro que la medicina alternativa y la indolencia en este país, por no llegar a palabras mayores,  son industrias en constante crecimiento.



©Yarko Rhea Salazar, febrero 2015


lunes, 16 de febrero de 2015

Tomasa, La novela del exilio

  
"Tomasa": La novela del exilio.

Comenzar con esta entrevista tiene sus connotaciones. Es como conversar, muchas veces, consigo mismo. Vivir en el “exilio” tiene una parte anónima, pues el nombre pasa a transformarse en un “número”. Es la forma de acceder a la nueva sociedad, en este caso a la sueca.

Carlos Decker Molina nos lleva a indagar el enigma del refugiado y a través de su escritura podemos redescubrirnos. ¿Quiénes somos realidad?
Carlos, es el amigo de caminos anchos y sendas angostas de la vida. Periodista primero y escritor después,  nos presenta su último trabajo literario.

”Tomasa”, título de su novela, obtuvo un merecido tercer puesto en el Premio Internacional de literatura patrocinado por la Editorial Kipus de Cochabamba (Bolivia) el año 2014. Entre los concurrentes figuran escritores de trayectoria como el ganador, el boliviano Gonzalo Lema y el colombiano Armando Caicedo, radicado en los Estados Unidos.

Luego de felicitarlo al amigo y compatriota dialogamos con él sobre su vida y su novela.

-       Evidentemente, como dijiste, más que escritor soy periodista. Comencé en Bolivia, a los 19 años, en radio sindical ferroviaria El Cóndor de la ciudad de Oruro. Me inicié como reportero y lector de noticias. A los 21 años fui director de misma emisora y  dos años más tarde refundé radio Universidad de Oruro y fui nombrado corresponsal del diario Los Tiempos de Cochabamba.

En 1971, Decker-Molina salió al exilio como cientos de sus compatriotas. De acuerdo a su relato trabajó en la Agencia Inter Press Service (IPS) hasta que se produjo el golpe militar en Chile (1973), recalando luego en Paris, donde le encomendaron la corresponsalía de Le Monde Diplomatique en español.

Munido de esa credencial y por otros motivos retornó a América Latina, concretamente a la Argentina. Luego de una temporada breve en Buenos Aires pasó a radicar en la provincia de Salta y allí trabajó  en el Diario Intransigente y en El Tribuno.
En Le Monde Diplomatique español,  se publicaron un par de textos entre ellos una entrevista con José Fellman Velarde, ex canciller boliviano, que comentó el “abrazo de Charaña” entre los dictadores Banzer y Pinochet, que pretendía resolver el problema marítimo de Bolivia.

Ya en Suecia, donde llegó a finales de 1976, trabajó en Radio Suecia Internacional desde 1978 hasta 2004. Decker-Molina se jubiló en el cargo de Jefe de Redacción de la Unidad de lenguas extranjeras de Radio Suecia Internacional. 

Relató que, alternativamente, trabajó de corresponsal de varios diarios, entre ellos Página 12 de la Argentina, el semanario Brecha de Montevideo y El Día de México.
En la actualidad es colaborador de varias publicaciones entre otras Página Siete de La Paz, Los Tiempos de Cochabamba y La Patria de Oruro.

“Para mí, el periodismo, es un modo de vida”, me dijo en esta amena charla telefónica a tiempo que me recodaba que tiene cuatro libros publicados, pero insistió cuando lo califiqué de escritor: “¿Escritor? No sé, lo que sí sé es que soy periodista”.
Insistí en el sustantivo escritor porque estoy enterado de sus libros Nicaragua; Poder Popular, un libro de entrevistas y reportajes a los líderes políticos de Nicaragua a propósito de la primera elección democrática que se celebró en ese país centroamericano.

Su segundo libro es una larga crónica que se podría calificar de ensayo periodístico a propósito de la desaparición del muro de Berlín y las consecuencias políticas e ideológicas. Me recordó el título de ese su trabajo es La Historia se Escribe Ayer, tiene mucho de crítica y quizá de auto críticas a la “traslación mecánica del modelo soviético” y sus modificaciones posteriores en América latina. De alguna manera el libro de Carlos avizora la llegada triunfal del neoliberalismo.

El exilio nuestro de cada día, es el tercer libro del periodista/escritor que fue editado por Los Amigos del Libro, una de la editoriales más importante de Bolivia.

Son pequeñas historias que cuenta el exilio latinoamericano, que llega, no sólo a Suecia, sino, a todas partes del mundo, nos dice y agrega: “Son anécdotas, historias, leyendas y patrañas que retratan al exilio, no con tonos trágicos sino, más bien con humor”, tiene le humor propio del derrotado.

El penúltimo, antes de Tomasa,  es Sobrevivientes. Requiem para el Siglo XX,  “un texto, que de alguna manera es mí despedida de Radio Internacional Suecia” nos dice y continua: “Es un agradecimiento a todos los colegas que me enseñaron mucho de sus culturas; árabes, persas, albaneses, exjugoslavos, turcos  que sin querer queriendo, me transmitieron su literaturas, su poesía, su música y su política”.

Sobrevivientes de Decker-Molina es un buen ejemplo del llamado New Journalism. Las viejas noticias, la entrevistas pasadas en el tiempo se vuelven realidad gracias a que esos hechos periodísticos se permanentizan gracias a la literatura. Algunos de esos textos están más cercanos a los cuentos en tanto que otros son relatos basados en entrevistas o cartas escritas en la emergencia de la huida.

Finalmente Tomasa es la primera novela de Carlos Decker-Molina.

El libro tiene dos planos superpuestos, el sueco y el boliviano. O tal vez mejor el plano de relator-protagonista, un periodista sueco con veleidades latinoamericanas y el plano de Gualberto el indígena boliviano que llega a Suecia a los 23 años, pero que dejó su patria y su madre Tomasa cuando solo tenía 12 años. Es su primer exilio en compañía de su padre, quien muere luego en la zafra salteña. Gualberto se enrola a la guerrilla del ERP y luego del desastre argentino llega a Suecia.
El sueco que relata la vida de Gualberto lo hace por encargo de Pia, su ex mujer a quien abandonó porque ésta se enamoró de Gualberto, el “indian”. El triángulo nos acompaña durante todos los capítulos. Pero, “hay otro plano que no lo has tocado”, me dice y el psicológico.
Es cierto, el relato está intercalado por mensajes, poemas, escritos, garabatos, dibujos y hasta una fórmula matemática que trata de descifrar el problema existencial de Gualberto.

¿Por qué llamas Tomasa a tu novela, si ella es solo una sombra en toda la historia?

-       Tomasa es el nombre de una criada que tenía mi abuela. Es un homenaje a ella. Era una niña que se crio en la casa de mis abuelos maternos. Las criadas eran un fenómeno muy frecuente en la  Bolivia de antes de la revolución de 1952. Nunca quiso que le enseñara a leer ni a escribir, a pesar de mis esfuerzos. Al final salió de la casona, bien casada con un trabajador de las minas. He perdido contacto, pero, le tengo un cariño conciencial, porque en el fondo sabía que mi familia le había mutilado la libertad. Decidí bautizar mi novela con su nombre, pero, la historia no tiene nada que ver con  ella.

En la novela que comentamos hay un capítulo cuando el relator/protagonista y el personaje principal viajan a Angered en busca de información sobre Bolivia. ¿Por qué ubicaste esa escena en mi barrio?

-       Los bolivianos tenemos mucho de gregarios y comunitarios. Nos gusta la comunidad (tal vez nuestro antecedente indígena), quizá para “estar” en el país ausente a través de la comida, la música y sobre todo el folklore. Creo que en alguna parte de la novela escribo que “la calidad de boliviano pasa por el folklore”, es decir que se es más boliviano en la medida que se baila una morenada o una diablada.
-        
Esa actitud gregaria, me dice Decker-Molina, puede ser perjudicial en el proceso integrador a la sociedad sueca y un conflicto de elección para la generación  que nace y crece en Suecia, pero que “piensa” en Bolivia.

En la novela de Decker-Molina hay un personaje entrañable llamado el Yatiri, un embaucador que lee el futuro, pero no en hojas de coca como los verdaderos adivinos del incario, sino en dólares porque se asemejan al verde de la coca.
A propósito de este personaje, podemos decir que en la obra de Decker-Molina hay roles que aparecen una vez y desaparecen, son solo hitos que muestran una determinada historia que se suma a la búsqueda de la vida de Gualberto. Ese es el caso por ejemplo de un abogado que aparece en la oscuridad de un club nocturno de Oruro y dice lo que suele caracterizar a la burguesía o el argentino de Paris que cuenta sobre la guerrilla del ERP en la Argentina. Capítulo en el que Gualberto dice: “Quiero instruirme porque nadie me puede explicar que es la plusvalía”.

Debo confesar que la novela de Decker-Molina me toca personalmente y pienso que lo mismo pasará con otros lectores, porque, tiene un fondo psicológico muy profundo, sobre todo en “los intercalados” que aparecen entre los capítulos. El autor usa incluso de la poesía pesimista, suicida, acongojada y depresiva.
“Porque el exilio es un estado psicológico” me dice y espeta: “Sufrimos Suecia en Bolivia y sufrimos Bolivia en Suecia”. Aprovecho para preguntarle si escribe poesía. Decker-Molina me recuerda y me dice el poeta es mi hermano Iván, la que aparece en Tomasa es poseía adrede para formar el cuerpo de la novela.

Tu novela está dedicada a Silvia, ¿quién es?  “Es mi madre, murió muy joven y siendo Tomasa la madre ausente de Gualberto que se vuelve una obsesión es también la metáfora de la patria ausente. Seguramente a Silvia, mi madre, le habría gustado leerla. La madre suele ser tu patria privada.

Hay muy poca literatura boliviana en Suecia, a qué se debe esa ausencia, le pregunto.
Carlos  mi mira y sostiene que Bolivia no tiene ni un Borges, ni un Garcia Márquez y tampoco un Carlos Fuentes. Pero, quizá mejor porque tanto Argentina, Colombia como México deben “matar” a sus padres literarios para no ser copias débiles.
Lo que le hace falta a Bolivia es que sus escritores eleven lo nacional a la escena global. Paz Soldán es el más conocido porque pertenece a la casa editorial Alfaguara, es profesor de literatura en una universidad estadounidense y tiene premios. Pero hay una nueva generación más atrevida, con un  lenguaje desenfadado como Rodrigo Hasbún, Giovana Rivero y Cristina Zabalaga, ésta última muy cinematográfica en sus descripciones. Otro tema son las traducciones. Una mayoría de países tiene cupos estatales para pagar, por lo menos, parte de las traducciones, algo que Bolivia carece.
No hay que perder la paciencia y la esperanza, porque Bolivia tienen excelente escritores como Ramón Rocha por ejemplo.

¿Finalmente dónde se puede comprar tu novela y, tal vez, los otros libros que has escrito?

Tomasa hay para comprar en la librería Hedengren de Estocolmo situada en Stureplan. Pienso que Hedengren puede recibir pedidos por e-mail, es cuestión de entrar en su sitio web.
La otra alternativa es ponerse en contacto con la editorial Kipus de Cochabamba, Bolivia a través de su página en internet y hacer el pedido.
Mis otros libros pienso que están agotados. Sobrevivientes hay en Hedengren, quizá uno o dos ejemplares.

Agradecía a Carlos Decker-Molina y le transmití las felicitaciones de los bolivianos de Angered por su triunfo literario.

José H. Romero J.