Julieta Montaño, abogada boliviana y defensora
de los derechos humanos, será galardonada con el premio Mujeres de Coraje en
Estados Unidos
Mujer boliviana
recibirá premio de manos de Michelle Obama
Julieta Montaño será galardonada por su trabajo en
defensa de los derechos humanos. Es la única latinoamericana que este año
recibirá la distinción "Mujeres de Coraje"
La abogada
boliviana, exdiputada, exvicepresidenta de Derechos Humanos y luchadora por los
derechos de la mujer, Julieta Montaño, recibirá un importante
premio internacional de manos de la primera dama de Estados Unidos,
Michelle Obama, este jueves en Washington, informó la Embajada de ese
país.
El galardón se denomina "Mujeres
de Coraje" y lo entrega la Secretaría de Estado (cancillería)
de EEUU.
Este año, el premio "será concedido a diez
mujeres extraordinarias de diez diferentes países", informó un
comunicado de prensa de la embajada. Montaño es la única mujer premiada de
América Latina
Además de Michelle Obama, también entregará los galardones laVicesecretaria de Estado, Heather
Higginbottom.
Montaño es militante de ideas de izquierda. Fue integrante del Frente
Revolucionario de Izquierda (FRI) en Bolivia y durante las dictaduras fue
perseguida, apresada y secuestrada junto a su hija recién nacida. En Washington criticó a gobiernos
anteriores debido a violaciones a los derechos humanos.
Preocupación por Bolivia
EL DEBER entrevistó a Julieta
Montaño en enero de 2013. En aquella oportunidad se le consultó sobre su
opinión de la actual situación de los derechos humanos en Bolivia. Esta fue su
respuesta:
"Hay un avasallamiento
permanente a los derechos humanos, un desprecio por la dignidad humana.
Hay manipulación de la justicia y desconocimiento de lo que es la
institucionalidad democrática. Creo que Bolivia ha retrocedido mucho",
dijo.
Montaño fue responsable de un informe sobre derechos humanos en 2013 en Bolivia
en el cual mencionó atentados a las libertades
individualesy violaciones al debido proceso.
El premio Mujeres de Coraje
El premio que recibirá fue establecido en 2007, en celebración del Día
Internacional de la Mujer y honra a mujeres de todo el mundo que han demostrado
"un valor excepcional y liderazgo en
la defensa de los derechos humanos, la igualdad de las mujeres y el progreso
social", agrega el comunicado.
Esta abogada fue parte de la fundación
de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, fundadora del
Comité de América Latinay el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer
(CLADEM) e integrante de varias entidades de defensa de los derechos de la
mujer, como la Oficina Jurídica para la Mujer, una ONG que ella fundó en La
Paz.
La abogada tiene un doctorado en
Derechos Humanos y Desarrollo por la Universidad española Pablo de
Olavide. Posee dos maestrías, una en Teorías Críticas del Derecho y la
Democracia, por la Universidad de Andalucía, y otra en Ciencia Política
entregada por la Universidad de San Simón de Cochabamba.

JULIETA
MONTAÑO SALVATIERRA
DIRECTORA DE LA OFICINA JURÍDICA DE LA MUJER
(OJM)
“Evo y
Percy reflejan la mentalidad
patriarcal boliviana”
La
activista de los derechos de las mujeres recibió ayer el premio Mujeres de
Coraje, de manos de Michelle Obama, la esposa del presidente de Estados Unidos.
Destacan su labor contra los feminicidios y contra la violencia machista que
afecta a millones de féminas bolivianas
“En
Bolivia somos campeones en aprobar leyes que después no aplicamos ni cumplimos”,
alerta Julieta Montaño
JOHNNY
AUZA
WASHINGTON D.C. / ESP. PARA EL DEBER
Michelle Obama otorgó ayer el premio Mujeres de Coraje a 10
activistas y luchadoras por los derechos humanos de diversos países del mundo.
Entre ellas estuvo la boliviana Julieta Montaño Salvatierra, directora de la
Oficina Jurídica de la Mujer (OJM), con sede en Cochabamba.
Desde allí defiende los derechos humanos
de las féminas bolivianas y combate la cultura del machismo, todavía tan
arraigada en el país. Abogada de profesión, dedicada desde hace más de 40 años
a esta cruzada, Julieta Montaño continúa definiéndose como militante de
izquierda, aquella izquierda tradicional, la de la segunda mitad del siglo
pasado, que nada tiene que ver con la ‘distorsión’ del llamado neosocialismo
del siglo XXI. A pocas horas de recibir el premio y luego de una jornada
agotadora e intensa, casi a la media noche, Montaño tuvo la gentileza de
acceder a dialogar con EL DEBER.
_¿Qué significa este premio que le será entregado en el
Departamento de Estado, particularmente bajo la óptica de su militancia de
izquierda?
Para mí este premio significa un hito en ese largo camino y, además, significa
también una afirmación de que mis ideales no están equivocados y que son
ideales de la humanidad, más allá de la doctrina y más allá de la posición
política que se pueda tener.
Evidentemente, mis ideas son lo que podríamos llamar de izquierda porque en
esas épocas todos los que apostábamos por la justicia social, por la
transformación de la sociedad, hacia una sociedad más justa, éramos señalados
como de izquierda y nos asumíamos como de izquierda, y creo que eso no ha
cambiado para mí y no va a cambiar tampoco. Sigo pensando que este mundo es
injusto, este mundo ha distribuido muy mal la riqueza. En este mundo la
injusticia contra los que tienen menos, la injusticia contra los que están en
una situación de desventaja es permanente.
Mi vida entera yo la he dedicado siempre al tema de los derechos humanos. Mi
defensa ha sido siempre por la dignidad humana y muy particularmente de las
mujeres.
_Las
mujeres en Bolivia enfrentan una situación muy difícil. Un fenómeno recurrente,
el feminicidio; la violencia sexual que involucra los derechos reproductivos y
un abandono de los principios de igualdad de género. Un estado de indefensión
de la mujer en una sociedad expresada a través de la voz masculina…
En Bolivia hemos tenido un proceso tremendamente fértil para la aprobación de
leyes. Nos hemos hecho campeones en la aprobación de leyes, todas ellas de
protección de los derechos de las mujeres, pero de lo que nos hemos olvidado es
que esas leyes hay que implementarlas, que esas leyes requieren de una
institucionalidad seria, de una institucionalidad autónoma e independiente y,
sobre todo, que para el ejercicio de los derechos de las mujeres o de cualquier
otro colectivo, se requiere de una justicia que esté siempre lista para poder
resolver los conflictos que se presentan.

En nuestro país, que lamentablemente estamos ostentando el
primer lugar en violencia sexual en América Latina y el segundo en violencia en
general, realmente lo que sucede es que, leyes podemos tener, desde las más
hermosas, las mejor declaradas pero que, sin embargo, no hay voluntad política
para poder hacer realidad las instituciones que se crean para esas leyes.
Por ejemplo, se ha prometido con la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las
Mujeres una Vida Libre de Violencia) la creación de los juzgados y las
fiscalías especializadas.
Realmente es una especie de broma de mal gusto la que hace el Concejo de la
Magistratura cuando nombra, por decir, para Cochabamba, una jueza especializada
en violencia, pero también en corrupción, que la pobre, en un mes, llega a
acumular 800 causas por violencia y 400 causas por corrupción. Eso es una
indicación a que no se resuelva el problema. Asímismo sucede con las fiscalías,
que tampoco hay el número de fiscales suficiente como para que puedan encarar
con seriedad este problema y lo que hay es que seguimos sumando el número de
muertes.
_El
mismo presidente Morales se ha visto en varias situaciones en las que ha
exhibido una falta de cuidado, por decir lo menos, en el respeto a la mujer.
Las virales coplas sexistas, el tema del cuartel como tabla de salvación ante
una paternidad no planificada y otros... ¿Qué opinión tiene al respecto?
El presidente Evo Morales lo que hace es reflejar de muy mala manera la
mentalidad de la mayoría de los hombres en Bolivia, esa mentalidad patriarcal
que se refleja en conductas machistas. Finalmente, quienes hacen opinión
pública debe-rían combatirlas y la verdad que las autoridades en general y, con
mayor razón, el presidente del Estado, tendría que ser el ciudadano número uno
en dar ejemplo del respeto a la mujer y de cuestionamiento a los
comportamientos machistas, pero, bueno, parecería que es mucho más fuerte que
el consciente, el subconsciente patriarcal y machista.
_¿Qué piensa del caso Percy Fernández, exalcalde de Santa Cruz?
Realmente el Sr. Percy Fernández lo que nos ha demostrado es que tiene un
soberano desprecio por la dignidad femenina y que, para él, las mujeres son
nada más que objetos que puede ofender no solo verbalmente, sino gestualmente,
inclusive físicamente; que puede agredir y lo triste y lamentable es que
todavía existan colectivos de mujeres seguidoras de un sujeto que en este
momento debería haber sido procesado.
_¿Qué común denominador existe entre esta
izquierda de la que usted es militante y el llamado neosocialismo del siglo XXI?
Lamentablemente, existen esos malos entendidos, estas distorsiones que hay de
la búsqueda que tienen los pueblos de justicia social de esa lucha que tienen
los pueblos por la igualdad, y que tristemente aparecen corrientes que
distorsionan esa demanda de los pueblos, una demanda que es absolutamente
legítima y que es una demanda que debería ser satisfecha por quienes asumen los
gobiernos ostentando esas banderas, levantan esas banderas y una vez llegado al
Gobierno olvidan y se convierten más bien en negadores de los derechos humanos
y negadores de la dignidad humana; y con una mirada absolutamente parcial, solo
hay algunos que pueden ser considerados humanos y los otros queno no son considerados
seres humanos.
_¿Cuál es su lectura de la versión boliviana de ese neosocialismo?
El pueblo boliviano durante toda su historia ha luchado siempre contra toda
forma de dictadura, contra toda forma de discriminación y su aspiración ha sido
y sigue siendo construir una sociedad democrática, una sociedad en la que se
respete el Estado de derecho; lamentablemente, quienes a su turno han ido
gobernando nuestro país se han hecho del Gobierno, se han hecho del poder,
reivindicando esas banderas y, sin embargo, llegado el momento terminan siempre
traicionando eso.
Realmente yo creo que lo que le pasa al pueblo boliviano es que vive de engaño
en engaño, porque van levantando banderas antidiscriminatorias, banderas de
justicia y cuando tienen la oportunidad de realmente responder a esas
expectativas, lo que hacen es absolutamente lo contrario y lo que está
sucediendo en nuestro país es eso.
El hecho de no tener un Estado de derecho consolidado con la independencia de
poderes, con el respeto a la diversidad de opiniones políticas, el debate
democrático que nos ayude a resolver los grandes problemas del país, nos está
demostrando que la democracia no pasa de ser un discurso y los derechos humanos
también vienen a ser simplemente un instrumento para algunos, cuando se trata
de defender sus derechos y para otros no hay ningún escrúpulo en pisotearlos

Fuente: EL DEBER / Santa Cruz /
Bolivia.